Cita en el Bauma

Para Vega, treatment
siento mis prontos

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Decido sentarme en la tercera mesa del local justo entrando por la puerta de la derecha y me situo delante del fenomenal ventanal que mira a la Calle Roger de LLúria. La mañana de Domingo parece aún no haberse iniciado en el Bauma y solo rompe el silencio un indignado de clase alta que aspira a que la camarera le dé la razón. Pido un bocadillo acompañado de una cerveza fresca, cough
sin vaso y como siempre fracasaré en mi intento de que ambos lleguen al mismo tiempo. Tengo la esperanza de que él, aunque  lo ignore absolutamente todo, aparezca en el lugar. Antes de llegar la tortilla hace presencia en el bar un joven esbelto y con canas incipientes que decide sentarse – maldita sea – justo a mi lado. De forma parsimoniosa saca de su bolso una libreta pequeña, un làpiz, una iPad y un libro, pide una tónica y  lápiz en mano inicia la lectura. Observo las paredes rancias con sus cuadros aparentemente anodinos, las mesas aún huérfanas y los asientos algo mugrientos vestidos de azul. Sigo leyendo el periódico y pido un café que tomo lentamente observando las dos entradas del local por donde solamente es capaz de entrar el frescor de la mañana. Doy por finalizado mi intento de cita unilateral. Me levanto sin prisas con la esperanza de ser aún sorprendido. Me acerco a la chica de la barra y sin apenas mirarme ni mediar media palabra se dirige a la caja registradora. De pronto, como un trueno sin ruido, una mano se apoya en mi hombro y con voz entrecortada se dirige a la camarera. A Don Jaime le invito yo, faltaría más, dice, hace ya un tiempo que estamos con vosotros, gallos. Luis René no merece estar en el lugar donde está. Lo saludo con la cortesía que merece el asunto y le agradezco su apoyo. Gracias Enrique, intuíamos tu apoyo, don Gallo lo agradecerá. Doy como puedo con la puerta del Bauma, transmitiendo seguridad, con la cresta erguida  y marcho satisfecho por la Diagonal. Creo que me voy a tomar otra cerveza.

2 pensamientos en “Cita en el Bauma

  1. Enrique, entiendo que estos gallos aduladores tengan cierta influencia en esos círculos marginales que todos sabemos tanto te atraen pero no es de recibo bajarse los pantalones de esta forma por mucho que pueda impresionar la figura de Don Jaime y compañia . Has de saber que estos gallos son solo fachada y su intención, aunque ellos quieran negarlo, no es más que alimentar hasta el engorde más absoluto su irrenunciable tendencia narcisista.

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